Se fueron lejos los días azules donde nada importaba.
Llegaron las nubes grises y lloronas, para quedarse, porque así lo decidió el viento.
Y nadie nos preguntó si estábamos preparados.
Queda el sabor de las flores y el susurro de sus pétalos.
Queda la parte y el todo, en algún rincón de aquel cajón de madera que nunca se abre salvo que sea estrictamente necesario.
Sin embargo, se fue la intensidad de los pájaros, se fueron sus vuelos y gorgojeos. Se marcharon con los días azules, y cuando vuelvan éstos, aquellos puede que también regresen.
Siéntese, pues aún queda mucho por hacer en este oscuro agujero. Aún queda abrirle 1000 ventanas, por donde entre la brisa que inunde los corazones negros.
Aún queda abrir 1 puerta, una sóla puerta, por donde se pueda salir pero no entrar.
Siéntese, pues aún no es el momento.
------ Se debe tener en cuenta la situación, ciertamente.
- Yo la tengo en cuenta, profesor.
-¿Ah si? Me parece temerario hablar de uno mismo cuando al mirarse al espejo no recuerda cual era el reflejo hace unos años.
- ....
1 comentario:
En ocasiones es necesario que desaparezcan las cosas que nos rodean, quedarnos solos, para conocernos realmente nosotros mismos, saber de dónde hemos venidos y adónde hemos llegado.
Saludos.
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