
viajemos hasta aquí, hasta este punto, y escuchemos el tren.
Viajemos a donde hay conceptos inefables... viajemos donde sólo haya que pensar para existir, y donde no haya hierros oxidados...
Viajemos donde no nos cansemos nunca de soñar, porque el sueño será la vida y la vigilia... la vigilia será la oscuridad, la negrura, las ideas deshilachadas.
Pero espera, no, las ideas deshilachadas no son tan terribles. Son, a fin de cuentas, todas las ideas que tenemos. Sólo que aquí, donde estoy ahora, trato de darles sentido, y se camuflan en la hilaridad de las palabras y las frases.
Pero si vamos hasta este punto... ahí olvidaremos todo lo aprendido y volveremos a aprenderlo y a aprehenderlo... con h y sin h, porque una palabra cambia mucho con una letra más o una menos: qué me dices de hola u ola?
Noches estrelladas, de líneas convulsas y acompasadas... se mueven como juncos al viento
y pienso en tí, porque sé que existes.
Puedo tocarte aquí, en este punto, donde escucharemos el tren al que subiremos juntos, rumbo a cualquier otra parte
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